5 consejos para cuidar tus ojos en verano

1. Lava tus manos después de aplicar protector solar

Uno de los problemas que mayor número de consultas provocan en verano es el contacto del protector solar con los ojos, bien porque entra directamente al aplicarnos la protección o debido al sudor o al agua, que hace que gotee hasta los ojos.

“Es muy importante el lavado de manos después de aplicar la crema solar, el uso de suero para enjuagarnos los ojos si ya ha entrado en contacto con el globo ocular y emplear los fotoprotectores existentes para la práctica de actividades acuáticas, los cuales no irritan en caso de tocar las partes internas del ojo”, explica el doctor Antonio Gascón Ginel, oftalmólogo del Hospital Vithas Granada.

2. Evita bañarte con lentillas

Los productos para el mantenimiento de las piscinas suelen producir un incremento de casos de conjuntivitis alérgico-químicas. Para prevenir esta patología, no abras los ojos debajo del agua, usa gafas de bucear, evita bañarte con lentillas y no te toques los ojos con las manos húmedas al salir del agua. Una vez terminado el baño es recomendable utilizar lágrimas artificiales con el objetivo de hidratar y lavar la córnea.

3. No te frotes los ojos

En la playa, el agua del mar tiene sal en concentraciones elevadas y partículas en suspensión que pueden irritar los ojos. Aquí, la arena también puede ser un factor que irrite el globo ocular.

“Si tienes sensación de cuerpo extraño no te frotes los ojos para evitar hacerte erosiones y lávate con agua o suero fisiológico en abundancia. Si la molestia persiste, acude al oftalmólogo”, recomienda el doctor gascón ginel.

4. Usa gafas de sol

El sol causa estrés oxidativo y fotoenvejecimiento, implicados en la aparición de cataratas y de patologías de retina como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). La recomendación de los especialistas es el uso de gafas de sol con filtros de protección 3 o superior.

5. Pon humidificadores y usa lágrimas artificiales

Los aires acondicionados resecan mucho el ambiente provocando una evaporación mayor de la lágrima y creando molestias que se engloban dentro del síndrome de ojo seco: visión borrosa, picor y sensación de cuerpo extraño. Es evitable conectando humidificadores y usando lágrimas artificiales.

Sigue estos consejos para preservar una buena salud visual durante tus vacaciones y disfruta de tus días de descanso.

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Claves para el cuidado de los ojos en verano

En verano, son mucho más frecuentes las conjuntivitis tanto infeccionas como irritativas, pues existe más exposición al sol y más contacto con el agua de mar y piscinas. El sol, la sal, el cloro u otras sustancias químicas provocan irritaciones, enrojecimiento y sequedad en los ojos.

Síntomas

Esta inflamación, hace más visibles los vasos sanguíneos, lo que le da al ojo un color rosado acompañada de unos síntomas que van desde la picazón o ardor, a la hinchazón de los párpados, exceso de legañas, lagrimeo excesivo, fotosensibilidad e incluso la desagradable sensación de tener arenilla en el ojo.

Necesidad de diagnóstico

De hecho, el 30% de las visitas al oftalmólogo en verano se debe a una conjuntivitis y es necesario que el especialista diagnostique de que tipo de conjuntivitis se trata y cuál es el tratamiento para que no derive en conjuntivitis de repetición o en patologías oculares mayores, especialmente si la conjuntivitis viene acompañada de síntomas como dolor de ojos, sensibilidad a la luz o visión borrosa.

Algunas condiciones asociadas a la conjuntivitis incluyen otras infecciones del ojo, ojo seco y blefaritis. También, hay que tener en cuenta que las conjuntivitis bacterianas si no son tratadas adecuadamente pueden dar lugar a serios problemas del ojo como úlcera corneal, y potencial pérdida de la visión.

Conjuntivitis irritativa

Las irritativas,  no son contagiosas, y son consecuencia de la exposición al sol y de los productos químicos e irritantes, lo que da lugar a ojos rojos, legañas incluso pueden derivar en queratitis actínica ocular que se produce por una quemadura de la superficie ocular debida a la sobreexposición a los rayos ultravioleta (UV) solares.

Se recomienda:

Descanso ocular
Evitar al máximo los agentes irritantes que lo causan
Evitar la exposición directa a la luz directa, al sol y al aire utilizando gafas de sol

Conjuntivitis infecciosa

Es la inflamación de la conjuntiva, causada generalmente por virus o bacterias. En lugares públicos como las piscinas, las bacterias y los virus pueden infectar la conjuntiva. El enrojecimiento y el lagrimeo o secreción son síntomas comunes, y algunas personas tienen sensibilidad a la luz.

Es desaconsejable que las personas que usan lentes de contacto las utilicen en playas y piscinas mientras se bañan. Una solución es sustituirlas por gafas de natación graduadas”.

Lo que siempre hay que tener en cuenta es que el grado de contagio es muy elevado, por eso la prevención es fundamental. Para evitarla:

Proteger los ojos con gafas de agua para evitar el contacto con sustancias irritantes.
Lavarse contantemente las manos
No frotarse los ojos
No compartir toallas ni sábanas
No utilizar los cosméticos de otra persona

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