Polvo en el ojo: ¿froto o no froto?

En invierno, al igual que en otras estaciones, el viento puede jugarnos malas pasadas. No sólo porque pueda romper un paraguas, entre otras cosas, sino porque el viento puede provocar que partículas de polvo, suciedad, arena, se nos introduzcan en los ojos causándonos lesiones y traumatismos oculares.

Qué hacer cuando se te mete polvo en el ojo

Es importante saber cómo actuar cuando tenemos alguna molestia en el ojo para evitar empeorar la situación. Por eso, la Dra. Suárez-Leoz, Jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Vithas Madrid La Milagrosa, da algunos consejos clave para actuar inmediatamente y aliviar el malestar que nos genera el picor o dolor en el ojo debido a un elemento externo:

No frotes el ojo, cierra los párpados suavemente y consigue un pañuelo. Tu ojo puede estar incrementando la producción de lágrimas para sacar la suciedad. Deja que las lágrimas laven el ojo.
Parpadea varias veces cuando notes que arena o algo similar se ha introducido en el ojo. Esta acción ayuda a eliminar la suciedad del ojo.
Lávate los ojos con agua limpia o utiliza suero fisiológico para aportar hidratación al ojo y que éste pueda eliminar la suciedad.
Nunca intentes extraer un cuerpo extraño del ojo si se trata de alguna limadura metálica. En este caso es necesario acudir urgentemente al médico.

Cómo prevenir las lesiones oculares

Es muy importante que como parte de nuestra rutina adoptemos hábitos que nos ayuden a proteger nuestros ojos y la vista, como por ejemplo:

Llevar gafas de sol homologadas. Además de protegernos de los rayos ultravioletas, nos protegen de los agentes externos. En la práctica de ciertos deportes también es muy recomendable el uso de gafas especiales, como por ejemplo, la natación, ciclismo, esquí, caza, etc. También, si se realizan actividades como bricolaje o jardinería es importante usar gafas protectoras de material orgánico.
Evitar las lentillas o lentes de contacto en lugares con mucho polvo en el aire o en lugares con arena (playa, parques…) ya que estos elementos, en contacto con la lentilla, pueden provocar lesiones en el ojo.
Tener siempre limpia la zona del ojo y del párpado.

Cuándo acudir al oftalmólogo

Debes acudir al especialista si notas los siguientes síntomas:

Si aún sientes como si tuvieras algo en el ojo durante un día o dos más.
Si el dolor aumenta o tienes visión borrosa o manchada
Si tu visión no ha retornado a la normalidad en las siguientes 24 horas, una vez extraída la partícula de polvo, arena….

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Comer bien para ver mejor

Desde la antigüedad era conocido que la falta de vitaminas provocaba ceguera, pérdida de piezas dentales y hemorragias en los marineros que pasaban largos periodos en alta mar apartados de frutas y verduras frescas. “Con el avance en el conocimiento, se descubrió que la falta de vitamina A (retinol) era la causante de esta ceguera que comenzaba siendo nocturna y podía acabar siendo total. Por otro lado, la falta de vitamina C (ácido ascórbico) era la causante del escorbuto”, explica el Dr. Antonio Gascón Ginel, especialista de oftalmología del hospital Vithas Granada.

El experto señala como esenciales en nuestra dieta el retinol y los carotenos.  El retinol (vitamina A), juega un papel fundamental en el correcto funcionamiento de la retina y en la visión, cuando las condiciones de iluminación son bajas. Por su parte, los carotenos, son unos antioxidantes muy potentes que ayudan a prevenir el daño causado por el envejecimiento. Estas sustancias se encuentran presentes en altas cantidades en frutas y verduras de color rojo como el pimiento, el tomate, o los arándanos; así como en carnes rojas, el hígado y en la leche entera. Existen otros alimentos que tienen un elevado poder antiinflamatorio y también son de interés tanto a nivel ocular como sistémico, hablamos de los ácidos grasos omega-3. Estos se hayan en concentraciones elevadas en los pescados azules (salmón, sardinas, boquerones, atún, etc.) y los frutos secos.

“Actualmente, es bien conocida en nuestra especialidad la relación existente entre la degeneración macular asociada a la edad y la alimentación. Siendo la dieta el primer escalón terapéutico que se indica a pacientes con antecedentes familiares o en los que observamos cambios en su fondo de ojo, pudiendo detectar la enfermedad mucho antes de que el paciente tenga síntomas; de ahí la importancia de los controles periódicos”, aconseja Gascón Ginel.

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